Escuadrones de la muerte
entrada de Flor Mora a las 9:29 PM
Tomado de: La CrónicaFoto: El Universal
Exégesis
Escuadrones de la muerte
Lic. Arnoldo Castilla
El ejemplo lo pone el alcalde de San Pedro Garza García, un Municipio conurbano con la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Dice que su grupo se encuentra debidamente preparado y armado para entrar en funciones. La sociedad como decíamos antes, en un elevado número de ciudadanos aplaude la decisión del presidente municipal Mauricio Fernández Garza y no falta quien diga que llegó el momento de combatir fuego con fuego. A los policías les estorban las leyes y las organizaciones de derechos humanos para dar una batalla más pareja al crimen organizado. Hasta este grado ha llegado la desesperación ciudadana.
Hay quienes pensamos diferente. Consideramos sumamente peligroso la justicia de propia mano, la justicia sin límites que marca la ley. Los policías se frenan ante el imperio del derecho, en muchas ocasiones. ¿Qué sucederá el día que no existan las limitantes que marcan el actuar de los agentes de la ley y que son las garantías individuales, consagradas en nuestra Constitución Política?
Sin frenos, sin pesos y contrapesos jurídicos, los agentes de la autoridad tienden a abusar y se convierten en un peligro mayor que la misma delincuencia. Muchos confunden la placa como una patente de impunidad para poder delinquir.
Además ya lo hemos dicho antes, el combate a la delincuencia en México requiere más que de balas, pistolas y rifles de alto calibre considerar este mal como un problema de índole social, que exige un programa de reestructuración de la sociedad mexicana. Mientras no se cuente con la intención honesta y sincera de plantear un cambio estructural en la sociedad mexicana, todo desembocará en una guerra sangrienta donde al parecer no hay ganadores o perdedores. La sangre derramada obliga a una visión más amplia, menos violenta y más antropológica del problema de la criminalidad en México.
Estamos equivocados si consideramos que matando jóvenes sin esperanzas se resuelve el problema. Ha faltado visión de Estado, perspectiva que sólo la tienen los auténticos estadistas.
El autor es abogado y catedrático de la UABC.
Etiquetas: Derechos Humanos
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